22 de septiembre de 2014

No mames que todavía sigues aqui

"Enserio, Conejo! Yo pensé que ya estabas muerto! Con eso de que ya ni escribes en tu blog..."

Ni me digan. En verdad no sé como lo he logrado, después de todo lo que he pasado...
Es de sorprenderse que siga viviendo.
Bueno, "viviendo" de cierta forma; ya que con ese evento que cambió mi vida por completo... este nuevo estilo de vida, a medias, no se parece nada al de antes.
Con sueños, ilusiones, metas...
Desgraciadamente todo eso se ha ido. Ya ni siquiera tengo ganas de escribir en este blog!
Para prueba, mi ausencia de aproximadamente dos meses (aproximadamente). Creo que ya hasta perdí el toque (si es que alguna vez lo tuve), con tanto tiempo sin escribir de esta manera "egocéntrica" como antes decía.

Desconozco si al inicio de esto escribía mejor, pero si algo es cierto, mis entradas tenían algunas visitas. Promocionándolas en Twitter, con los descerebrados de Facebook... pero de que entraban aquí, e incluso me daban buenos comentarios de mis entradas... es un hecho que sí lo hacían.
Aunque, nadie nunca en estos 60 días, me preguntó el motivo por el cual ya no escribía. Weird...

¿Qué ha pasado en todo este tiempo en la vida de este Conejo? ¿Cómo se siente?
La respuesta mas cercana a eso, serían dos palabras; vacío y gris.
Sin ganas de seguir, de vivir por vivir, "sobreviviendo" sin tener en claro porqué.

Pero... no todo ha sido soledad, depresión y demás sentimientos obscuros. Ya que... muy pocas cosas buenas han pasado.
-+
Una de ellas, afortunadamente tiene que ver con la música, que, quien me conoce un poco, sabe que esa bella arte es mi vicio, mi droga. Que es casi como una compañera para mi. Que sé que mientras tenga ciertas cosas (internet, dinero, dispositivos) estará ahí conmigo.
No importando la hora, mi estado anímico, mi estatus social, si soy un pobre diablo, mi edad, la distancia, ahí estará conmigo. Haciéndome feliz. Muy a su manera y posibilidades, pero cumple muy bien con su fin.

Pronto mas detalles sobre esa buena nueva en mi vida.

Además de esto, hay algo que también me ha ayudado a sentirme bien, a no perder la cabeza. Y sí, también tiene que ver con la música. O mejor dicho, con 10 chicos que saben tocar ritmos guapachosos de una manera excelsa, jaja.

Así que, con una vida vacia, sin compañia, ni esperanzas... aquí sigo, ya que hay algunas pequeñas cosas que me hacen seguir adelante, por ahora...

Me despido con esta buenísima canción de los hermanos Tranquilino, que cada que los veo, destrozan mis tímpanos.
La canción lleva por titulo una frase que exclamo casi diario al verme al espejo por las mañanas: ¡No mames que todavía sigues aquí!





Se despide.

El Sorprendido


Conejo del Albedrío.

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